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Historia

Los orígenes del Ministerio de Transportes y Comunicaciones se remontan al año de 1896, durante el gobierno de Nicolás de Piérola, cuando el 18 de enero el Congreso de la República promulga la ley que crea el Ministerio de Fomento y Obras Públicas, encargándose de los sectores de Obras Públicas, Industrias y Beneficencia del País. Como entidad del Poder Ejecutivo, centralizaba diversas funciones que en la actualidad corresponderían a varios ministerios como, transportes, vivienda, trabajo, asuntos indígenas, minas, irrigación, inmigración, industrias, aguas, salubridad, agricultura, etc. El primer ministro en asumir el sector fue el Ingeniero Eduardo López de Romaña (Presidente del Perú entre los años 1899-1903).

A inicios del siglo XX, en un periodo de estabilidad política y ordenamiento de la economía nacional, el rol del nuevo Ministerio fue el de impulsar políticas que favorezcan la modernización, desarrollo e integración del Perú a través de la construcción de carreteras, caminos, ferrocarriles, puentes, edificaciones, etc.

Con el gobierno de Augusto B. Leguía (1919-1930), se incrementa el desarrollo y mantenimiento de infraestructura vial y ferroviaria en Lima y provincias (caminos de penetración y carreteras troncales), el Ministerio de Fomento a través de su Cuerpo de Ingenieros, participó activamente en el diseño, ejecución y supervisión de estas obras públicas, amparados en la Ley de Conscripción Vial aprobada el 6 de abril de 1920.

Dada la importancia de este sector en el fomento de obras públicas, en 1925 inaugura su nuevo local (ubicado en la Av. 28 de julio), en dicha ceremonia y ante la presencia del Presidente de la República, el Ministro de Fomento y Obras Públicas, el Dr. Pedro José Rada y Gamio inicia su discurso con la siguiente frase: "Señor Presidente de la República, venía a inaugurar este edificio monumental destinado al funcionamiento del Ministerio de Fomento, centro que irradia en los ramos de sus actividades, el progreso del país, obra de vuestras sorprendentes facultades de estratega y del empuje inmensurable de vuestro excelso corazón, de patriota".

Ya en la segunda mitad del siglo XX, se siguieron ejecutando obras viales a lo largo del territorio nacional de acuerdo a un Plan Vial (que clasifica y prioriza la ejecución o mantenimiento de carreteras) elaborado por el Ministerio de Fomento. Para ello se establecieron medidas como la creación de arbitrios o impuestos adicionales sobre determinados productos de consumo para que financien la conservación, construcción o mejoramiento de una carretera troncal o vecinal en determinada zona. Otra medida que buscó modernizar el sistema de mantenimiento de carreteras y reducir el costo de transporte, fue la creación del sistema de peaje (Ley N° 15773).

Con el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado se producen cambios en los organismos y dependencias públicas del Estado, orientadas a racionalizar, reordenar y dinamizar su estructura interna. La promulgación del Decreto Ley N° 17271 del 03 de diciembre de 1968, disuelve el Ministerio de Fomento y Obras Públicas, dando paso a que sus Direcciones de Línea conformen diferentes Ministerios con funciones específicas y diferenciadas unas de otras. Es a partir de esta norma que nace legal y nominalmente el actual Ministerio de Transportes y Comunicaciones; encargado de dirigir, desarrollar, regular e inspeccionar las actividades de construcción, conservación y uso de vías terrestres, acuáticas, aéreas, los servicios de correos y telecomunicaciones; y regular y coordinar el tránsito vehicular.

En el año 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori, se vio la necesidad de fusionar el Ministerio de Vivienda y Construcción con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, emitiendo para ello el Decreto Ley N° 25491. Posteriormente se promulga el Decreto ley N° 25862 “Ley Orgánica del Sector Transportes, Comunicaciones, Vivienda y Construcción” que establece las competencias y funciones del sector así como su estructura orgánica interna.

A comienzos del siglo XXI, se presentó una nueva reestructuración del Ministerio, en el marco de la reforma y modernización de la gestión del estado. A partir de la aprobación de la Ley N° 27779, se produce la separación de los sectores Transporte y Comunicaciones y Vivienda y Construcción. En esta nueva etapa el Ministerio de Transportes y Comunicaciones asume las funciones de integrar interna y externamente al país, para lograr un racional ordenamiento vinculando las aéreas de recursos, producción, mercados y centros poblados, a través de la regulación, promoción, ejecución y supervisión de la infraestructura de transportes y comunicaciones.

En diciembre del 2005 el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se trasladó a su domicilio actual, el edificio ubicado en el cruce de las avenidas Zorritos con Tingo María. Este lugar, que anteriormente era ocupado por la empresa Electrolima, brinda mayores comodidades a los usuarios y trabajadores del Ministerio, ya que cuenta con amplias instalaciones, mejor infraestructura y áreas verdes.

En la última década, el Ministerio viene promoviendo y desarrollando importantes proyectos de los sectores transportes y comunicaciones como la Carretera Longitudinal de la Sierra, la Red Dorsal de Fibra Óptica, etc. Es a través de la política de concesiones con clara participación de la inversión privada, que se ejecutan la rehabilitación y mejoramiento de la red vial nacional, el desarrollo de infraestructura portuaria, aérea (Aeropuerto de Chincheros), hidroviaria, férrea y de telecomunicaciones del país. Bajo este enfoque de planificación y de acuerdo a un plan de inversiones, el Ministerio se proyecta reducir la brecha en infraestructura del país, a fin generar mayor competencia de la economía nacional.

Finalmente, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones desde su creación en el siglo XIX hasta la actualidad, sigue contribuyendo en la modernización del país, en su integración geográfica y en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los peruanos. Con una clara misión de impulsar y facilitar sistemas de transportes y comunicaciones eficientes, seguros y competitivos, que contribuyen a la inclusión social y el desarrollo económico sostenible del país.